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Tipos de biosensores

Biosensores ópticos

Es la familia más amplia y la peor delimitada, porque «óptico» abarca desde una placa de ELISA que cambia de color hasta un interferómetro de precisión. Lo que comparten: la señal viaja en forma de luz.

Revisado · 16 de septiembre de 2026

Qué se mide exactamente

Absorbancia

La muestra cambia de color y se mide cuánta luz absorbe. Es el principio del ELISA, el inmunoensayo de referencia en clínica desde hace décadas: una enzima unida al anticuerpo de detección transforma un sustrato incoloro en uno coloreado, y la intensidad del color es proporcional a la cantidad de antígeno.

Robusto, barato por muestra y perfectamente estandarizado. Su límite de detección se queda típicamente en el rango picomolar, y necesita horas de incubación.

Fluorescencia

Una molécula marcada absorbe luz a una longitud de onda y la reemite a otra mayor. Medir sobre fondo oscuro, en vez de medir una pequeña disminución sobre fondo brillante, mejora la sensibilidad en varios órdenes de magnitud respecto a la absorbancia.

El precio es el marcaje: hay que unir un fluoróforo, lo que añade química, coste y la posibilidad de alterar la molécula. Y los fluoróforos se apagan con la exposición prolongada.

Índice de refracción

No mide luz absorbida ni emitida, sino cómo se propaga. Cuando algo se une a la superficie del sensor, el índice de refracción local cambia y con él la fase o el ángulo de la luz guiada. Aquí entran los equipos SPR, los interferómetros y los resonadores en anillo.

Su gran virtud es que funciona sin marcaje y en tiempo real: se ve la cinética de asociación y disociación mientras ocurre. Es la técnica estándar para medir afinidades de anticuerpos.

Fibra óptica

La fibra lleva la luz hasta donde está la muestra y la trae de vuelta. Permite medir dentro de un reactor, un conducto o incluso un tejido. Se funcionaliza el extremo, o se pule el lateral para que el campo evanescente asome y sienta el medio.

Fortalezas y límites

A favor: inmunidad a interferencias eléctricas, posibilidad de medir a distancia y sin contacto, y un multiplexado por color o por longitud de onda que ninguna otra familia iguala con tanta facilidad.

En contra: la muestra tiene que dejar pasar la luz. Sangre entera, suspensiones turbias o muestras autofluorescentes complican mucho la medida — y ahí es donde los electroquímicos ganan sin discusión. Además, el instrumental óptico de precisión es caro y difícil de miniaturizar sin perder prestaciones.

Vuelve a la comparativa de familias.